Mar, 01/31/2017 - 08:49
En enfermedades catastróficas, como las del corazón, el cerebro y el mismo cáncer, se explican, como grandes responsables, a los estados crónicos de estrés, es decir miedos, angustias, ansiedades, que hemos habituado, y que por tanto no los percibimos. 
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Foto Especial para www.90minutos.co

“El mayor descubrimiento sobre el ser humano es que la persona que cambia su actitud, cambia su realidad”. Papa Francisco.

Cuando tenemos pensamientos positivos todo confabula para nuestro bienestar y nuestra salud. Nada pareciera alterar nuestra tranquilidad.

Porque todo está en el cerebro y son las emociones grandes responsables del estado del cuerpo. Ya la ciencia, a través de estudios radiográficos del cerebro, se ha encargado de corroborarlo.

Más del 90% de las enfermedades proviene del cerebro. Estudios científicos demuestran cada vez más que somos seres somáticos.

Una gripa puede desencadenarse por un pico de estrés. El dolor de cabeza o articulares y los problemas de tipo gástrico, el colon irritable, el más común, tienen origen en un estado emocional, que se inició como una reacción, a una imagen o un pensamiento, en el cerebro.

En enfermedades catastróficas, como las del corazón, el cerebro y el mismo cáncer, se explican, como grandes responsables, a los estados crónicos de estrés, es decir miedos, angustias, ansiedades, que hemos habituado, y que por tanto no los percibimos. 

Se habla de depresión navideña o estrés por vacaciones, por ejemplo. Porque son períodos típicos donde el cerebro y las emociones juegan con nuestro organismo. Hay otros períodos especiales de alta tensión, que demuestran aún más como el entorno juega un papel definitivo en la salud del ser humano.

Con el Brexit, la primera afectada fue la salud: ese período de tensión o polarización  que vivió el Reino Unido, aumentó las consultas por cardiología, dermatología y por sicología y siquiatría. Algo similar ocurrió en el proceso electoral de Estados Unidos, para la elección de Donald Trump. Estados de “polarización”, el grado extremo de energías negativas.

En Colombia no existe este tipo de estudios o seguimientos puntuales, sin embargo sabemos que muchos problemas de salud se han acentuado en los últimos años, coincidencialmente, con el Proceso de Paz y el Plebiscito, un período de alta tensión, de polarización, seguramente con efectos catastróficos, de los cuales no somos conscientes.  

Como se puede ver, son períodos donde los miedos, los sentimientos y pensamientos negativos, afloran, prácticamente nos invaden. Si vamos a la reacción química, encontramos una sobreproducción de adrenalina y cortisol, sustancias que viajan, a través del flujo sanguíneo, a todo el cuerpo, una corriente tóxica, porque se trata de un estado de estrés crónico.

Somos negativos por naturaleza o por cultura. Incluso en períodos de normalidad. Los especialistas en medicina oriental dicen que nos quedamos más con la imagen negativa, que con la positiva. Somos dueños de un masoquismo que nos enferma.

Según ellos, debemos aprender a recrear nuestros pensamientos con base en imágenes positivas, porque una imagen positiva o negativa, es decir un pensamiento positivo y negativo, nos impactan sin siquiera nosotros percibirlo.

En conferencia, la médica ayurvédica, María Amelia Bueno, del Centro Médico Imbanaco, con un sencillo ejemplo demostró cómo impacta una imagen. Para iniciar puso la imagen de una playa, con arenas blancas y mar y cielo, azules. La expresión, casi de júbilo, en los rostros de los asistentes fue evidente.

Luego colocó la imagen de Donald Trump. La reacción de rechazo fue unánime.

Siete de cada diez pensamientos nuestros, son negativos. Para la médica ayurvédica, nuestra tarea diaria se debe encaminar a cambiar este hábito y aprender a cultivar más las imágenes y los pensamientos positivos, como un mecanismo de defensa, de protección, de prevención de las enfermedades.  

Es una tarea urgente, porque nos estamos enfermando cada vez más y a más temprana edad. Más aún si somos padres, porque nuestra ansiedad, nuestro estrés, nuestras angustias, las trasmitimos de manera directa a nuestros hijos, seres vulnerables. Somos su entorno directo. Y ellos nuestros directos receptores.

Se sabe que la genética es solo responsable del 5% de la trasmisión de las enfermedades. El entorno es crucial.

Si traes a tu mente por el recuerdo una imagen buena y un pensamiento igual, mínimo te saca una sonrisa que puede recibirla quien está contigo. Un pequeño ejercicio para comenzar a cambiar nuestros hábitos.

Cuida tus pensamientos, cuida tus palabras, cuida tus emociones, cuida tu salud.

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